Interpretaciones de casos relacionados con el artículo 5

Caso #5-1: Intereses potenciales en la valoración de una propiedad

Un vendedor y un comprador estaban negociando la compraventa de un edificio de apartamentos pero no se ponían de acuerdo en el precio. Finalmente acordaron que cada uno contratara un tasador y que aceptarían la media de ambas como justiprecio. El vendedor A contrató al  REALTOR® C como su tasador, y el comprador B contrató al  REALTOR® D. Ambos fueron informados del acuerdo entre sus respectivos clientes. Los clientes sacaron la media entre las dos valoraciones e hicieron la transacción al precio resultante.

Seis meses después el vendedor se dio cuenta de que su REALTOR® C estaba administrando el edificio que él mismo había valorado. Tras realizar una serie de pesquisas descubrió que el REALTOR® C llevaba años administrando otros cinco edificios propiedad del comprador y que había sido su administrador cuando aceptó el encargo de tasación del vendedor.

En vista de ello pidió al REALTOR® E una tasación del edificio que había vendido, y la tasación resultó en un valor un 30% superior al realizado para él por el REALTOR® C.

Todos estos hechos se incluyeron en una denuncia contra el REALTOR® C realizada por el vendedor ante la Asociación. La denuncia alegaba que puesto que el REALTOR® C era agente del vendedor en la administración de sus edificios y había conseguido la administración de ese edificio como resultado de la venta, y como no había informado sobre su relación con el comprador, su actuación había estado carente de ética y, para favorecer a su principal cliente, había realizado una valoración muy baja de la propiedad que había valorado para él.

En la vista, el vendedor también aportó un testigo que declaró que había oído decir al comprador que había hecho una buena compra gracias a que el tasador de la otra parte era su administrador.

El comprador, actuando como testigo del REALTOR® C lo negó y alegó haber pagado un precio justo. Confirmó la declaración del REALTOR® C en el sentido de que nunca se había discutido la administración de este edificio antes de la compraventa.

La conclusión del tribunal fue que aunque no se hubiese discutido la administración del edificio antes de la compraventa, era evidente que el REALTOR® C lo habría pensado puesto que ya actuaba como administrador para otras propiedades del mismo cliente. En vista de este interés potencial, estaba obligado por el Artículo 5 a informar de estas circunstancias a su cliente para la tasación. Al no hacerlo, fue declarado culpable por haber vulnerado el Artículo 5 del Código Ético.