Interpretaciones de casos relacionados con el artículo 6

Caso #6-1: Anunciar Productos y Servicios relacionados con la actividad inmobiliaria

El REALTOR® B, gerente de la inmobiliaria, mantenía una página web con las tecnologías más actualizadas, que usaba para anunciar tanto su propia empresa como las de sus clientes. El REALTOR® B mantenía relaciones de negocio positivas con proveedores de productos relacionados con el negocio inmobiliario incluyendo instituciones financieras, notarías, inspectores técnicos, asesores financieros, agencias de seguros, tasadores, control de plagas, decoradores, jardineros, empresas de mudanzas, etc. El volumen de visitas generadas por el negocio del REALTOR® B era muy útil para esos negocios, que se anunciaban en su web, y algunos de ellos como el Banco Nacional, incluían links a sus propias webs.

Un comprador que había firmado un acuerdo de exclusiva de comprador con el REALTOR® B, recibía sus informes frecuentes sobre propiedades que aparecían en el mercado. En el proceso de encontrar su casa, entraba frecuentemente en la web del REALTOR® B para familiarizarse con lo que estaba a la venta, la información útil sobre el proceso, y también los proveedores que podría usar. Esperando acelerar su proceso de compra, entró en la web del REALTOR® B y desde allí accedió a la página del Banco Nacional con el objetivo de obtener una precualificación. En esa página web encontró una hipoteca que le gustó, rellenó el impreso online, y a los pocos días le comunicaron que había obtenido una precualificación para una hipoteca.

Al mismo tiempo, gracias a la ayuda del REALTOR® B y su web la búsqueda de una propiedad dio sus resultados. El REALTOR® B y su agente visitaron una propiedad a la venta varias veces, el comprador decidió que cumplía con sus necesidades, hizo una oferta, y el vendedor se la aceptó.

Unas pocas semanas después de la compra, el comprador dio una fiesta de inauguración a la que asistió un amigo suyo, que casualmente era el que le había hecho la página web al REALTOR® B. El comprador le dijo lo útil que había sido para él esa web. “Ya sabes que cada vez que alguien usa un link de la página, el REALTOR® B recibe dinero, ¿verdad?”, le dijo. “No lo sabía” le dijo el comprador, “pensaba que los links iban a productos que él recomendaba”.

El comprador B presentó una denuncia contra el REALTOR® B por incumplimiento del artículo 6 al haber recomendado productos y servicios sin advertir de los beneficios o comisiones que recibiría por hacerlo. En la comparecencia el REALTOR® B se defendió diciendo que los anuncios eran simplemente eso, anuncios, y no recomendaciones. Reconoció que cobraba una cantidad por cada click que se hacía en su web, con independencia de que esa persona luego comprara o no. “En ocasiones recomiendo productos o servicios a clientes. A veces recibo una compensación por ello y otras veces no, pero siempre que puedo recibir una comisión por ello lo advierto claramente, y siempre doy las razones por las que lo recomiendo. También advierto de la comisión que podría recibir si ellos deciden utilizar esos servicios o comprar esos productos.. Esos anuncios en mi web son simplemente eso, anuncios, similares a lo que hay en cualquier periódico.

El tribunal estuvo de acuerdo con la lógica expuesta por el REALTOR® B concluyendo que un simple anuncio en su web no constituía una recomendación de dichos productos, y que lo que recibía por los clicks de los anunciantes no era el tipo de comisión de la que había que informar de acuerdo con el Artículo 6.

 

Caso #6-2: Informar de relaciones de negocio antes de recomendar productos o servicios inmobiliarios

El REALTOR® Z, propietario de la inmobiliaria, había invertido tiempo, dinero y energías desarrollando su página web. Buscando recuperar alguno de sus costes se puso en contacto con casi todos los proveedores de servicios y productos relacionados con el sector inmobiliario de su zona, incluyendo bancos, notarios, inspectores técnicos, brokers financieros, compañías de seguros, tasadores, control de plagas, decoradores, jardineros, mobiliario y electrodomésticos, moquetas y alfombras, empresas de mudanzas y otros, para que se anunciaran en su web. Como condición para mantener un link en su página, el REALTOR® Z exigía una comisión por cada vez que un usuario accediera desde su página a la de uno de estos proveedores.

Los anuncios de estos proveedores de productos relacionados con el sector inmobiliario que accedieron a los términos del REALTOR® Z aparecieron en su página bajo el título de “Proveedores Favoritos”. Inmediatamente debajo de este título se leía. “estos proveedores facilitan bienes y servicios de calidad. Por favor utilícelos”.

Un comprador que visitaba la página del REALTOR® Z con frecuencia buscando información sobre propiedades vio una propiedad que le interesó e hizo una oferta a través del REALTOR® Z, que fue aceptada por el vendedor. La venta se cerró al poco.

Al comprador le gustaba mucho hacer remodelaciones y, haciendo uso de la web del REALTOR® Z se dirigió a la web de los instaladores de moquetas, entre otros. Interesado en lo que vio allí se dirigió a su exposición y compró moqueta y alfombras.

Como se trataba de una compra importante, uno de los propietarios de la empresa quiso estar presente en la entrega del material. Hablando con el comprador comentó favorablemente la cantidad de negocio que les estaba llegando del REALTOR® Z. “Y solo pago una pequeña cantidad por cada cliente que me envía” le dijo.

El comprador se sorprendió de que el REALTOR® Z pudiera recibir dinero por recomendar clientes a los proveedores y contactó con la Asociación. La Asociación le facilitó una copia del Código Ético . Leyéndolo con atención el comprador llegó a la conclusión de que la actuación del REALTOR® Z vulneraba el Artículo 6 y presentó una reclamación ética contra el REALTOR® Z.

En la vista, el REALTOR® Z se defendió alegando que la publicidad de productos y servicios relacionados con el sector inmobiliario eran solo eso, solo anuncios y no recomendaciones de los productos o servicios que se encontraban allí. Reconoció que cobraba una comisión cada vez que un visitante hacia click en los links que estaban en la sección de proveedores favoritos pero alegó que el hecho de que estuvieran anunciados de esa manera no constituía una recomendación profesional de dichos productos o servicios.

El tribunal no estuvo de acuerdo con el razonamiento del REALTOR® Z argumentando que un consumidor razonable sin duda llegaría a la conclusión de que al referirse a un proveedor de productos o servicios relacionados con el sector inmobiliario como “favoritos” para el REALTOR® X suponía una recomendación. Además, puesto que el REALTOR® Z percibía una comisión cada vez que un consumidor accedía desde su web a la del “proveedor favorito”, dicha comisión era de hecho un referido, y de acuerdo con el Artículo 6 estaba obligado a advertir de ese hecho. El tribunal determinó que el REALTOR® Z había vulnerado el artículo 6.