100 Años de Ética

Un vistazo al Código Ético que los REALTORS® adoptaron en 1913 nos muestra alguna de esas cosas necesarias para establecer una profesión seria y respetada.

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El mundo ha cambiado mucho en los últimos 100 años, pero lo importante no cambia.

Un vistazo al Código Ético que los REALTORS® adoptaron en 1913 nos muestra alguna de esas cosas que entonces ya eran necesarias para establecer una profesión seria y respetada, y que hoy siguen siendo piedra angular de esta profesión que en Estados Unidos participa en más del 85% de las compraventas.

La norma se divide en solo dos secciones. La primera, los Deberes hacia los Clientes, empieza fijando los deberes para con tu cliente: “Sé totalmente honesto, sincero, fiel y eficiente. Ten siempre presente que eres un empleado, que tu cliente es quien te emplea, y que tiene derecho al mejor servicio que el profesional pueda dar: a información, talento, tiempo, servicios, lealtad, confianza y fidelidad”.

Esta definición de lo que es la relación del agente con su cliente, de la relación fiduciaria, impregna el resto de los artículos de esta sección, advirtiendo muy claramente la necesidad de distinguir a tu cliente de quien no lo es.

La segunda sección empieza fijando los deberes hacia el colega: “1. Un agente debe respetar los encargos de venta de sus colegas y cooperar con ellos en la venta, siempre y cuando la propiedad sea la más adecuada para su cliente”.

La cooperación y la separación de quien es tu cliente y quien el cliente del agente cooperador el clave. Y el agente está obligado a cooperar, ofreciendo la propiedad de otro colega si es la más adecuada para su cliente, y ofreciendo la propiedad y poniéndola a disposición de otros agentes que pudieran traer un comprador. Es evidente: el interés del cliente es lo primero.

Toda una lección de la experiencia de 100 años. A fin de cuentas, este era el Código Ético de la que se llamó inicialmente Real Estate Exchange, es decir la Bolsa Inmobiliaria, que nació con la idea de facilitar un mercado inmobiliario mediante una institución similar a la Bolsa de Valores. Esos “Real Estate Exchange”, que en su momento pasaron a ser las Asociaciones de REALTORS®, hoy siguen incluyendo la obligación de mirar por los intereses del cliente por encima de todo, y la obligación de facilitar la cooperación, como consecuencia lógica.

Hoy estamos en condiciones de dar un paso de cien años en el desarrollo de nuestra industria inmobiliaria. Este es el texto de ese primer Código Ético.

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